Archivos de la categoría: Opinión

I nosaltres, què volem (queremos) realment?

I nosaltres, què volem (queremos) realment?

[Crónicas sabatinas] Más acá y por debajo del nacionalismo, soberanismo y secesionismo excluyente

Estamos, por supuesto, más cerca de millones de ciudadanos de todos los confines de España, de Portugal y de los restantes países del mundo, que de gentes, poderosas y enriquecidas gentes, que viven en .Cat, cuya marca de identidad básica es, ante y sobre todo, el poder, la riqueza, el dominio, los suyos, el etnicismo idenditario (cuando conviene). Algunos de ellos, chorizos y manipuladores confesos. Su único color, su símbolo más básico, es el color del dinero. Ni el rojo ni el amarillo ni el morado. Son los mismos que desde hace algunos años, esta es su estrategia actual, intentan levantar muros de incomprensión entre pueblos y ciudadanos con mucho pasado en común, en muchos momentos admirable e incluso heroico. Y con la colaboración, incomprensible, de fuerzas que se dicen populares.

Rebelión (31.12.2016)

Errores Comunes

Errores Comunes

Las fotografías poseen, como es sabido, una gran relevancia política. De este modo, la imagen de Ada Colau en la presidencia del Pacto por el referéndum junto a los líderes independentistas está siendo explotada hasta la saciedad por el movimiento secesionista como la prueba fehaciente de que su carácter democrático y transversal sobrepasa sus fronteras ideológicas.

Lamentablemente, los Comunes están defraudando las esperanzas de construir un espacio de izquierda transformadora y no nacionalista que podría aspirar a disputar la hegemonía ideológica y política al nacionalismo burgués y pequeñoburgués.

El Viejo Topo (30.12.2016)

La inadecuada aplicación de la “desobediencia civil” al denominado “derecho a decidir” y al referéndum que se anuncia en Cataluña

La inadecuada aplicación de la “desobediencia civil” al denominado “derecho a decidir” y al referéndum que se anuncia en Cataluña

Sócrates decía que “el responsable y buen ciudadano debe seguir aún las leyes malas para no estimular al irresponsable y mal ciudadano a violar las leyes buenas”

 La desobediencia civil, a no ser que pretendan una vez más mantenernos al margen de los estándares internacionales, requiere de unos requisitos que, como paso a exponer, no se dan en el caso catalán

Rebelión (30.12.2016)

Reunión en el Parlament

Reunión en el Parlament

A mí lo que hacen las derechas catalanas y españolas no me quita el sueño porque es la política de la derecha de siempre, que se debe combatir y arrancarle todas las mejoras posibles en las condiciones de vida y de trabajo, hasta que algún día un pueblo más sabio y valiente que el actual, los mande definitivamente al carajo de la economía, de la política y de la historia.

A mí lo que me preocupa y crispa es ver a los teóricos representantes de la izquierda sindical y política lamer las botas de los amos independentistas, por el hecho de que son los amos que tienen poder y dan las subvenciones y porque ellos ya no mantienen ningún rescoldo de la ética y dignidad de antaño.

Cuesta entender tanta subordinación moral y política de los Domènech, Colau, Rabell o Nuet. Y tanta subordinación a este mal aquelarre por parte de las direcciones del PCE y de IU, al servicio de Nuet, Domènech, Rabell o Colau. 

Crónica Popular (27.12.2016)

Del pancatalanismo al panoportunismo

Del pancatalanismo al panoportunismo

Los llamados Países Catalanes parten de una utilización política de una realidad científica, la unidad de una lengua, llámese catalán o de otra manera. Prueba de esa utilización, a la que sólo se puede tachar de oportunista, es el hecho de que Andorra, el único estado existente que, hoy por hoy, tiene el catalán como lengua oficial (y eso le supone una cierta presencia internacional, incluso en la sesión inaugural de la Asamblea General de las Naciones Unidas) no forma parte de los Països Catalans. Natural: tampoco es cuestión de ponerse a malas con un país en el que los padres de la patria tienen sus ahorrillos.

Rebelión (26.12.2016)

Lenguaje, falsedad y secesión

Lenguaje, falsedad y secesión

[Crónicas sabatinas] Más acá y por debajo del nacionalismo, soberanismo y secesionismo excluyente

Sobre el apoyo a las acciones y estrategias secesionistas de la segunda autoridad de Cataluña, la señora Forcadell, conviene recordar que la ex presidente de la ANC, una política profesional de ambición ilimitada, ha hecho todo lo posible hasta el momento, y sin descanso, para crear y abonar una línea de demarcación excluyente y de máxima incomprensión mutua entre la ciudadanía de Cataluña (una parte, “su pueblo nacionalista”) y la del resto de España, una “autoridad” que ha sido capaz de decir en el ágora pública sin enrojecer ni pedir disculpas que los catalanes éramos esclavos de los españoles, alguien que ha hablado de España como un país de zafios y reaccionarios sin matiz alguno, alguien que ha expulsado por su boca toneladas de odio y vómitos sobre todo “lo español”, alguien que, por supuesto, nunca ha tenido problema alguno en asociarse en un frente único nacional y nacionalista (són els seus!) con gentes de la “altura” poliética de Jordi Pujol y sus próximos (aquests són de la casa; los otros, sin distinción, son unos pitufos traidores, unos enemigos de la Patria, “unos esclavistas” con ADN imperial).

¿Qué se nos dijo hace unos cinco o seis años? Que la cosa iba del dret de decidir. ¿Qué dret es ese preguntamos? Un dret que tienen todos los pueblos del mundo se nos respondió y luego se nos invitaba a ir a manifestaciones no nacionalistas, eso nos decían, estrictamente democráticas. Democracia es votar, se añadía, y nosotros no podemos votar, repetían. Algunos, incluso, fueron a rodear La Caixa, a ello nos convocaban, para demostrar, mostrar o construir una punta anticapitalista en el movimiento. La ingenuidad, demostrado está, no tiene límites. Muchos cayeron en la trampa.

Rebelión (24.12.2016)

Para avanzar en la construcción de una democracia humanista, social y crítica

Para avanzar en la construcción de una democracia humanista, social y crítica

Reseña de Jordi Mir Garcia, 5 años del 15M. Movimientos sociales. Construyendo democracia, Vilassar (Barcelona), El Viejo Topo, 2016

La observación: al hablar de legitimidades y legalidades nos encontramos, apunta JMG, que la idea de la desobediencia civil no violenta ha desbordado los espacios autopresentados como de orden y nos encontramos a todo un presidente (profundamente neoliberal) de la Generalitat (el hijo político de Jordi Pujol, el que se rió en sede parlamentaria de la forma de hablar castellano de los niños andaluces y gallegos) que la plantea “como una posibilidad aunque finalmente opte por la astucia”. Cita entonces JMG unas palabras de Mas -“La tarea de los buenos políticos es soldar la legitimidad con la legalidad”- y comenta que quizá haya sido una de las frases más brillantes “del presidente Mas en el debate de política general”. Lo serían si el que decidió ir agazapado en la candidatura “Junts pel sí”, el preferido de doña Marta, tuviera la bondad machadiana-brechtiana del profesor-precario de la UPF. Pero no es el caso, desde luego que no es el caso: la legitimidad a la que alude el amigo de Oriol Pujol no es legítima propiamente y la legalidad es entendida por él de forma meramente instrumental, retorciéndola hasta la inversión, siempre y cuando la situación lo requiera. en beneficio suyo, de su grupo político, de la “gran causa” y de los intereses de las 400 familias con mando en plaza a las que aspira y pretende representar.

Rebelión (22.12.2016)