Archivos de la categoría: Opinión

¡Basta ya de restricciones!

¡Basta ya de restricciones!

Seguramente es pronto para afirmarlo, pero parece que estamos entrando en otra fase de la pandemia, menos maligna, en la que ya no nos debería preocupar tanto la cifra de contagios, la mayoría de los cuales son asintomáticos o con afectaciones leves. Necesitamos que las respuestas políticosanitarias se adapten a los cambios y que sobre todo no sean contradictorias ni ridículas, como supone la obligación de llevar la mascarilla en exteriores, mientras nos la quitamos necesariamente en muchos espacios interiores públicos.

Crónica Global (5.01.2022)

Diferencia del diciembre de 1988 al diciembre de 2021

Diferencia del diciembre de 1988 al diciembre de 2021

Lo que carece de toda justificación y resulta inexplicable es que los sindicatos se prestasen al papel de comparsa del soberanismo, a no ser que su propósito sea el de representar tan solo a una parte de la población de Cataluña. Insólito es también, aunque nos tiene acostumbrados a ello, que el Gobierno central se lave las manos y no intervenga, permitiendo que la ley y las sentencias no se apliquen en Cataluña. Pero todo es posible desde el mismo instante en que se creó el Gobierno Frankenstein.

República (30.12.2021)

Caza de brujas lingüística

Caza de brujas lingüística

La mal llamada inmersión lingüística tiene los días contados. El ejecutivo de Pere Aragonès lo sabe, pero en lugar de construir un nuevo acuerdo social y político se atrinchera en una posición numantina.

Con el del Instituto Ramon Barbat de Vila-seca, ya van ocho los proyectos lingüísticos que en un año la justicia ha tumbado por no incluir el mínimo del 25% en castellano como lengua vehicular. En pocas semanas será el propio Govern quien tendrá que ejecutar la sentencia del TSJC en todos los centros educativos de Catalunya una vez que el Supremo no aceptó a finales de noviembre el recurso de la Generalitat. La mal llamada inmersión lingüística tiene los días contados. El ejecutivo de Pere Aragonès lo sabe, pero en lugar de construir un nuevo acuerdo social y político se atrinchera en una posición numantina y amenaza con llevar a cabo una caza de brujas contra los ciudadanos y las entidades que cuestionan el modelo monolingüe. Es una lástima porque el consenso aquí sería muy fácil. El Tribunal Constitucional aceptó en su día que el catalán -en aras de su normalización- fuese el centro de gravedad del sistema educativo, siempre y cuando el castellano no fuese excluido como lengua vehicular. Solo eso. La obstinación de los nacionalistas por un modelo de “solo en catalán” llevó a la justicia catalana a determinar ese porcentaje razonable del 25%.

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