Archivos del Autor: Joaquim Coll i Amargós

Cuesta de enero para ERC

Cuesta de enero para ERC

Va a ser chocante ver a Aragonès asistiendo a la cumbre, saludando a Macron y Sánchez, mientras su partido se manifiesta contra un encuentro que principalmente se hace para rubricar el acuerdo francoespañol de construcción de un corredor de hidrógeno entre Barcelona y Marsella. Una nueva demostración de hasta qué punto el separatismo es dañino para Cataluña. Al igual que ya sucedió en la Diada, ERC saldrá muy probablemente escaldada de esa jornada de protestas, y encima sin presupuestos. La cuesta de enero se le hará muy larga.

Crónica Global (11.01.2023)

Aragonès sin presupuestos

Aragonès sin presupuestos

A corto plazo a los socialistas les resulta muy difícil votar los presupuestos de ERC, pues eso significaría tanto como regalarle la legislatura

Al matador de toros Rafael Gómez Ortega, apodado ‘Gallito’, se le atribuye la graciosa frase redundante “lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”, que en los años 80 el grupo Siniestro Total convirtió en un título musical. Pues bien, aunque desde el Govern se insiste en lanzar mensajes optimistas, el PSC está más cerca del ‘no’ que del ‘sí’ a los presupuestos. En realidad, su aprobación desafía la lógica política del parlamentarismo. Recordemos que Pere Aragonès fue investido con los votos de la CUP y Junts, pero que solo conserva el apoyo de los 33 diputados de ERC, partido que además no ganó las elecciones, ya que el más votado fue el PSC. Lo sensato, una vez que Junts sale del Govern, hubiera sido someterse a una moción de confianza, dando paso a nuevas elecciones en caso de ser rechazada. Esta era además la segunda vez que la coalición independentista se rompía, pues ya ocurrió bajo la presidencia de Quim Torra. Ahora la desunión del separatismo es ya definitiva, irreversible. La única solución de estabilidad a medio plazo es un Gobierno transversal entre los dos partidos principales, PSC y ERC, federalistas e independentistas. Pero eso tiene que madurar bajo unas condiciones que todavía no se dan.

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Sánchez, suma y sigue

Sánchez, suma y sigue

El presidente del Gobierno podrá tomarse las uvas de 2023 con la satisfacción de haber aprobado tres presupuestos, un montón de medidas y leyes, y haberse situado como unos de los políticos europeos más sólidos que hay

La suerte suele acompañar a los que no son temerosos y Pedro Sánchez es un político tenaz que va a agotar hasta el último día una legislatura por la que muchos no daban un duro cuando empezó. Un Gobierno de coalición débil, el primero en España desde 1977, sustentado en una mayoría parlamentaria cogida con alfileres, ha sobrevivido a circunstancias mundiales y nacionales realmente adversas. Sánchez podrá tomarse las uvas de 2023 con la satisfacción de haber aprobado tres presupuestos, un montón de medidas y leyes, y haberse situado como unos de los políticos europeos más sólidos que hay. 2022 ha sido un buen año para Sánchez, un año de suma y sigue. Ha soldado con plomo los apoyos que recibió en la investidura y está logrando sacar buena nota en la cuestión siempre más delicada para un gobernante, la economía. 

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Darse por aludidos

Darse por aludidos

El PP debería contribuir ya a recuperar la normalidad institucional. También en la Moncloa tienen que rectificar esa tendencia a estigmatizar el poder judicial, como si formara parte del bloque de la derecha.

Felipe VI fue certero en la descripción de las tres amenazas que se ciernen sobre España: “la división de la sociedad”, “el deterioro de la convivencia” y “la erosión de las instituciones”. Después de su alocución el 3 de octubre de 2017, tras la votación secesionista en Catalunya, este fue su mejor discurso, pese a que no pudo entrar en el reparto de las responsabilidades. Aun así, es evidente que vivimos en una democracia de partidos y ellos son, principalmente, los responsables del deterioro de nuestras instituciones. El problema es que hemos pasado de una fórmula bipartidista a una división en bloques que escinde de forma irreconciliable las derechas y las izquierdas, en alianza estas últimas con las fuerzas soberanistas y separatistas. Bajo el bipartidismo, socialistas y populares pactaban, y aunque estos últimos lo hacían a menudo a regañadientes, pues tanto José M. Aznar como Mariano Rajoy también pusieron palos en las ruedas de la renovación los órganos constitucionales, nunca habíamos asistido a un bloqueo tan largo como el actual.

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No hay que dramatizar

No hay que dramatizar

Ahora toca hacer las cosas bien, sin atropellar el derecho a la participación parlamentaria de la oposición. Es evidente que la calidad jurídica del actual TC tampoco es la mejor de todos los tiempos. Lo vimos cuando declaró nulo el estado de alarma para hacer frente a la pandemia, dejando como única alternativa el estado de excepción. Fue un auténtico disparate. Hace años que urge una reforma constitucional, pero como vemos es imposible, incluso para asuntos menores, terminológicos o cuestiones que técnicamente no suscitarían muchas discrepancias. Vamos cavando un pozo cada vez más hondo de inoperancia y bloqueo. La mayoría parlamentaria que sostiene al Gobierno no tiene otra que acatar, quejarse sin dramatizar, y entre todos bajar el tono bronco que no sirve para nada.

Crónica Global (21.12.2022)

Malversación, la gota que colma el vaso

Malversación, la gota que colma el vaso

Muchos catalanes hubiéramos preferido que se hubieran comprado unos cuantos apartamentos de lujo en lugar de atentar durante años contra la convivencia y llevarnos al punto de tensión social que vivimos en 2017

Lo más desconcertante de que Pedro Sánchez se avenga finalmente a reformar el delito de malversación para satisfacer a ERC es que no se ve por ninguna parte el beneficio que obtiene el PSOE. Con los Presupuestos ya aprobados, y habiendo pagado con la supresión de la sedición, esta nueva cesión solo se entiende como una compra anticipada, pensando en la próxima legislatura. Pero esa es una lógica insensata. Los republicanos no han dejado de ser separatistas, ni pedido perdón por nada, y dentro de un año podrán un nuevo precio para votar la investidura de Sánchez, si es que el líder socialista puede volver a sumar mayoría. En cualquier caso, reformar la malversación para favorecer a unos dirigentes políticos que, aunque no se hayan lucrado personalmente, gastaron dinero público en actividades que atacaban la democracia y la Constitución, es éticamente repudiable. Muchos catalanes hubiéramos preferido que se hubieran comprado unos cuantos apartamentos de lujo en lugar de atentar durante años contra la convivencia y llevarnos al punto de tensión social que vivimos en 2017.

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