Archivos del Autor: Lidia Falcón O'Neill

Armas que no matan: carta abierta al ministro Borrell, al alcalde de Cádiz y a los trabajadores de Navantia

Armas que no matan: carta abierta al ministro Borrell, al alcalde de Cádiz y a los trabajadores de Navantia

Pero la mezquindad de los argumentos con que se aprueba hoy la venta de esas bombas inteligentes a Arabia Saudí, que permitirán fabricar no sé cuántos carros de combate para seguir masacrando a la población del Yemen, son tan miserables y mezquinos, son tan poco heroicos, que me avergüenzan como ciudadana española, que me llenan de congoja como mujer, y que tengo que denunciar y oponerme rotundamente como feminista.

Público (17.09.2018)

Carlos París en el tiempo eternizado

Carlos París en el tiempo eternizado

Su pertenencia al Partido Comunista le situó allende los muros que el capital ha establecido como líneas rojas intraspasables. Medios de comunicación, editoriales, filósofos, amigos y compañeros que dejaron de citarle, de entrevistarle, de editarle, de visitarle, de atender sus llamadas. Pero nada de ello hizo más mella en él que la melancolía que a veces le invadía al comprobar la falta de reciedumbre y de lealtad de los seres humanos.

Público (12.09.2018)

Carta abierta a la secretaria de Estado de trabajo: Variantes sindicales

Carta abierta a la secretaria de Estado de trabajo: Variantes sindicales

Al conocer que la Secretaria de Estado de Trabajo manifestaba que la prostitución puede ser una profesión sindicada, dado que se trata de una relación mercantil, me he replanteado mi convicción, producto de lo que he estudiado largos años, de que la organización sindical se crea para regular las relaciones laborales entre los trabajadores y la patronal, no precisamente las relaciones mercantiles que se establecen entre comerciantes, en situación de igualdad económica y legal.

Público (9.09.2018)

Carta abierta a la ministra de Trabajo

Carta abierta a la ministra de Trabajo

Lo peor que le puede pasar a la izquierda es que pierda sus principios más acendrados, aquellos por los que han luchado y entregado su vida durante varios siglos las personas más sacrificadas. En los que además de la libertad, la igualdad y la fraternidad se encuentra la defensa de la dignidad humana. Si renunciamos a ella y todo está en venta, el cuerpo, la pulsión sexual, la capacidad reproductora, nada nos separa no ya de explotadores económicos de toda laya, sino de los tiempos de señores feudales en que disponían del destino de sus siervos.

Público (2.09.2018)

Hombres asustados

Hombres asustados

Vuelve uno de los temas de mis primeros artículos: el miedo que tienen algunos hombres no sólo al compromiso sino también a la potencia sexual de la mujer. Seguramente el feminismo las ha empoderado y la libertad alcanzada les da un protagonismo que no habían tenido nunca y al que los varones no saben cómo enfrentarse. Diríase que tenemos a los hombres asustados.

Público (30.08.2018)