Archivos del Autor: Luis Caldeiro

Refugiado bueno, refugiado malo

Refugiado bueno, refugiado malo

Los ucranianos son las víctimas, y merecen, por tanto, ser recibidos con los brazos abiertos. Pero hasta que la acogida no dependa del color de la piel, la religión o los intereses geopolíticos del momento, tal vez no seamos dignos de llamarnos humanos. Y el rasgamiento de vestiduras de Occidente, por justificado que esté, tendrá inevitablemente el regusto amargo de la hipocresía.

El Triangle (7.04.2022)

La reforma laboral como síntoma

La reforma laboral como síntoma

En tiempos de desmemoria histórica, no está de más recordar que hace cien años el movimiento obrero, encabezado por la CNT, paralizó la ciudad de Barcelona durante 44 días. Lo hizo -reza la Wikipedia- a base de “huelgas, boicots e insumisión civil”. Por supuesto, ello sería considerado hoy como una grave alteración del orden y la paz  social. Pero gracias a esa “alteración” hoy gozamos de algo que nos parece tan natural como el aire que respiramos: la jornada laboral de ocho horas.

¿Qué nos ha pasado?

El Triangle (24.02.2022)

Kansas vuelve a Canet de Mar

Kansas vuelve a Canet de Mar

Esto, señores, es fascismo. Lo extraño es que no estamos en la atrasada Kansas de los años cincuenta, donde la familia de una niña –Linda Brown– fue también señalada por desafiar al sistema educativo, al querer escolarizar a su hija negra en un colegio segregado, de niños blancos. No. Estamos en el siglo XXI, el siglo de la Inteligencia Artificial (AI), de la última gran revolución feminista. Y en uno de los territorios más prósperos y con mayor nivel de autonomía de España. Y sin embargo, Kansas parece querer regresar. En Canet de Mar, la misma agua de la intolerancia vuelve a pasar bajo el puente.

El Triangle (31.12.2021)

La huelga general de clase, una curiosidad arqueológica

La huelga general de clase, una curiosidad arqueológica

Algunos objetarán que precisamente ésa, y no otra, es la tarea de un sindicato: negociar lo que se pueda dentro de un orden dado, sin ponerlo en cuestión. Pero permitámonos pensar que los sindicatos pueden llegar a ser algo más, la palanca que haga posible cambiar un sistema injusto. Mientras tanto, las grandes centrales seguirán siendo lo que son: el reflejo de nuestro propio inmovilismo, de nuestro conformismo. Porque, ¿cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a arriesgarlo todo, en una acción contundente, para cambiar nuestra condición? Mirémonos al espejo y seamos honestos.

El Triangle (30.09.2021)