Archivos del Autor: Miguel Candel Sanmartín

El tronco torcido de la humanidad

El tronco torcido de la humanidad

Asistimos últimamente en este país (que lo es, aunque a tantos les complazca negarlo) al lamentable espectáculo de una pugna entre fuerzas cainitas que parecen empeñadas en “triunfar” como Sansón en su última batalla contra los filisteos: derribando el templo de la nación aunque sus muros y arquitrabes aplasten también a quienes lo derriban

Crónica Popular (4.10.2020)

A la sombra de la Bomba

A la sombra de la Bomba

Nada remotamente parecido a eso ocurre hoy día, como si la guerra fría fuera cosa del pasado, superadas las diferencias ideológicas entre los antiguos adversarios. En realidad, aquella guerra fría (pespunteada casi sin interrupción por guerras calientes locales o regionales) se renueva cada día sobre lo que siempre fue su verdadera base: la geoestrategia y la consiguiente rivalidad político-económica entre grandes potencias. Pero de la persistencia del riesgo nuclear, ni media palabra en los medios. Se supone que el animal más parecido al ser humano es el chimpancé. Pero si usamos como características comunes las que tienen que ver con la percepción del peligro, estoy por afirmar que nuestro animal más próximo es el avestruz.

Crónica Popular (31.08.2020)

La querella de los universales

La querella de los universales

De manera que universales, como las meigas, haylos. Lo que pasa es que su realidad sólo se manifiesta (por presencia o por ausencia) a través de la afanosa búsqueda de criterios que sirvan de guía a nuestros pensamientos y nuestras acciones particulares. Lo fácil es renunciar a ese esfuerzo y dejar que otros lo hagan, aunque sólo sea para llevarles la contraria, que en eso la especie humana, como Mefistófeles, “el espíritu que siempre niega”, no tiene rival.

Crónica Popular (17.08.2020)

El fantasma de la libertad

El fantasma de la libertad

Un fantasma recorre el mundo: el que dice que los fantasmas son la única realidad. Pero a diferencia de lo que ocurría con el comunismo en 1848, ninguna potencia de la vieja Europa ni del Nuevo Mundo, del Este, el Oeste, el Norte o el Sur, ningún polizonte alemán, ningún robocop gringo, no digamos ya la Unión de Explotadores agazapada bajo la UE ni, mucho menos, el pato Donald (ese tuiteador de “fakes” que otea el mundo desde el último piso de la torre Trump, en la Quinta Avenida, cuando se aburre de estar en la Casa Blanca), se han aliado en santa jauría para darle caza. Al revés, todos ellos parecen contentísimos al ver cómo se extiende y atraviesa todas las paredes (las de piedra, ladrillo o madera y las del sentido común).

Crónica Popular (6.07.2020)